Las entrevistas de trabajo ya son lo suficientemente estresantes en tu idioma nativo. Cuando la conversación cambia al inglés, incluso los candidatos más preparados pueden quedarse en blanco, olvidar palabras simples o perder la confianza.
Pasa en eventos de networking, en los ascensores de la oficina, en fiestas o incluso mientras esperas en la fila por un café. Sabes que deberías decir algo, pero tu mente se queda en blanco.
Muchos estudiantes alcanzan una meseta extraña: pueden leer artículos, correos electrónicos e incluso novelas en inglés, pero se sienten completamente perdidos cuando alguien habla.
Puede que conozcas el vocabulario, entiendas la gramática y sigas la mayoría de las conversaciones en inglés… hasta que alguien con un acento diferente empieza a hablar.
Muchos estudiantes de inglés notan el mismo patrón: antes de hablar, forman la frase en silencio en su lengua materna y luego la traducen al inglés.
El inglés cotidiano puede sentirse extrañamente difícil: conoces las palabras, pero las conversaciones reales avanzan rápido, la gente interrumpe y tu mente se queda en blanco.